En el alambre como sonámbula, lectora de insomnios.
Tengo las hojas sueltas, desperdigadas, intentaré ir uniéndolas y que en el andar vayan casando unas con otras. Y si no combinan ni concuerdan tampoco importa, espero que la senda se descubra agradable mientras recogemos todas esas hojas.
La última semana de octubre de 1.911 se habían reunido en Bruselas los químicos y físicos más destacados en un congreso financiado por la empresa Solvay, productora de sosa. El objetivo era discutir cuestiones de física teórica o de química aplicada, sin embargo, la mayoría de los asistentes tenían un interés suplementario y morboso, las secretas relaciones entre un hombre y una mujer, dos de los congresistas más conocidos y prestigiosos. Ambos se comportaban con discreción y tranquilidad, nada hacía pensar que fuesen algo más que dos colegas científicos unidos por un mismo interés profesional. Los asistentes sabían que ella había trabajado en el campo de de la física y había hecho importantes descubrimientos, tanto que le supuso el reconocimiento a través del Nobel de Física. En 1.906 un desgraciado accidente la había dejado viuda. También conocían que él, casado y con tres hijos, había sido alumno en la Sorbona del marido fallecido de la científica. Que había ayudado a ambos en algunos de sus trabajos y que proseguía su labor investigadora. El resto eran rumores, el joven profesor era considerado un hombre digno de respeto por su talento y por su dedicación al trabajo científico. Aquella dama cuarentona, vestida siempre con trajes oscuros y con las primeras canas en su cabellera lisa recogida en la nuca, ¿quién podría sospechar que fuese capaz de una pasión carnal contraria a la decencia? Sin embargo el domingo día 5 de noviembre varios ejemplares del periódico "Le Journal" llegaron hasta los congresistas y pudieron leer un artículo escrito por Fernand Hause y titulado "Une historie d'amour...". En él se daba cuenta de la existencia de unas cartas comprometedoras entre los dos adúlteros. La noticia corrió como la pólvora, haciéndose eco en toda la prensa francesa. La dama abandonó el congreso para refugiarse en su casa. Allí, dos días después, el 7 de noviembre recibió un telegrama de la Academia sueca de las Ciencias, comunicándole la concesión del premio Nobel de Química. A estas alturas de la historia ya no es necesario que os diga los nombres de los protagonistas, si el desenlace, la dama volvió a Paris de dónde había huido intentando evitar el escándalo, el profesor se separó de su esposa. ¿Continuaron sus relaciones? Para casi todos los biógrafos de esta extraordinaria mujer, fuera amor o simple amistad, aquella relación se rompió para siempre. A mi me gusta pensar que no fue así, en un congreso posterior de Solvay en 1.930, todos los asistentes se reunieron para hacerse una fotografía. Ella está en el centro de la primera fila, una mujer seria y sencilla, con su cabellera blanca. A su izquierda esta sentado el profesor de aquella historia y al otro lado de este, el físico que fue amigo y, probablemente, confidente, de los dos.
Escribía Marie en 1.910 a Paul: "Estamos ligados por un profundo cariño que no debemos permitir que nadie destruya. La destrucción de un sentimiento sincero y profundo como el nuestro, ¿no podría compararse con la muerte de un hijo al que se ha querido y se ha visto crecer?... Adiós, querido Paul. Tomo tu querida cabeza entre mis manos para acariciarla suavemente con dulce ternura"
Amistad o amor, a veces es difícil poner la distinción entre ambos, a Marie Curie y Paul Langevin les unieron amor sincero, comprensión y tolerancia, trabajos y proyectos comunes, ideales e ilusiones compartidas.
Es tarde, silencio, paz, quiero escribir sobre música y color, entonces, detrás de mi, escucho una vocecita:"Mama, no me puedo dormir". No tendría mucha importancia si no fuera porque es medianoche, mañana es día de colegio y esa misma voz me ha dicho algo parecido tres veces en las últimas dos horas. Con un suspiro salgo de la leonera donde desparramo libros, discos, películas y vive el bendito ordenador. Se impone hacer algo más efectivo que contar ovejitas. La llevo de vuelta a su cama y me acuesto a su lado, voy acariciándola suavemente la cabeza, como cuando era un bebe y tenía que tranquilizarla y empiezo a contarle un cuento. Es un cuento inventado, ella es una princesa y tiene un dragón azul por mascota, vuela por encima de campos sembrados de flores de los colores del arco iris. Mientras hilvano frases intento recordar que pasaba por mi cabeza a su edad, apenas seis años recién cumplidos. Me gustaban las historias de caballeros valientes, princesas cautivas y dragones feroces. Imagino que pasará por su limpia memoria, con que soñará. Poco a poco noto su respiración acompasada, se ha dormido abrazada a mí. Entonces me doy unos minutos. Recuerdo que a la edad de mi hija ya dormía tan poco como ahora, tan poco como ella, y de repente un rayo de dolor me cruza. Imagino cuántas noches pasará sin dormir, en vela, cuántas veces la romperán el corazón y yo no estaré allí para ayudarla a recomponerlo, cuántas lágrimas derramará en noches oscuras como está, cuánto dolor salpicará su vida y yo no podré protegerla. Me vienen a la memoria los versos de Goytisolo, ella, que no se llama Julia, también encontrará días en que querrá quedarse al borde del camino, sólo espero que como yo, encuentre bellas razones, tan bellas como ella, para seguir andando.
Esta noche el insomnio se da por vencido mientras pegada al cuerpo de mi hija vuelvo a ser una niña, vuelvo a tener seis años y toda la vida por delante y comprendo, que a pesar de los pesares, tendré amigos, tendré amor, porque la vida comienza cada mañana y para el frío de la soledad y la tristeza no hay mejor calor que el brazo de quien te cree invencible en tu cintura. Y en mi batalla personal, apunto otra victoria, al fin puedo transcribir este poema, tal vez porque en esta noche he dejado de ser hija para ser madre y ya no duele tanto:
La curiosidad me puede y leyendo sobre sinestesias y Kandinsky, aparece ante mis ojos un nombre que desconozco, Louis-Bertrand Castel. Y poco a poco se va construyendo el personaje. Louis-Bertrand Castel (1.688-1.757) era un matemático francés. Nacido en Montpellier a los 15 años ingresa en la orden de los jesuitas y después de terminar sus estudios en la Escuela de Saint-Stanislas en Toulouse, completa su formación en varios colegios jesuitas del sur de Francia. Interesado en las matemáticas y la física, algunos de sus escritos llegan a manos del Padre Tournemine, editor de "Mémoires pour l'Histoire des Sciences et des Meaux Arts", revista perteneciente a los jesuitas. Este habla con el general de la orden para que traslade a Castel a París, donde ejerce como profesor del Colegio Louis-le-Grand y editor experto en matemáticas y física de la revista anterior.
En 1.724 como resultado de sus intereses científicos publica su primer libro "Traité de physique sur la pesanteur universelle des corps", en él recoge las doctrinas de la mecánica de Newton mientras que rechaza sus procesos físicos, dando su peculiar idea sobre la gravedad, él cree que la gravedad de los cuerpos los incita al descanso, mientras que los espíritus restablecen sin cesar el movimiento. Dejando aparte sus ideas sobre la física o la mecánica, lo que de verdad me interesó de este peculiar y visionario personaje, fue la aparición de una carta suya dirigida al director de la publicación Mercure de France en noviembre 1.725. En dicha carta Castel propone realizar un clavecín, clavicordio o clavicémbalo hecho para la vista, que devuelva los sonidos sensibles y presentes a los ojos como lo son en los oídos, de modo que un sordo pueda gozar y juzgar la belleza de una música tanto como el que oye. Reinterpreta las teorías acústicas de Athanasius Kircher, llegando a una serie de conclusiones sobre las analogías entre color y sonido, básicamente que el color es producido por vibraciones como el sonido y, así, sonido y luz son manifestaciones distintas del mismo fenómeno físico. En la siguiente tabla se refleja la correspondencia entre las teclas de su "clavecin oculaire" y los colores:
El mismo Castel describía como se podría tocar su instrumento:
"Do you want blue? Put your finger on the first key to the left. Do you want the same only I degree lighter? Touch the 8th note. If you want it 2 degrees, or 3 degrees..., touch the 15th, or 22nd, or 29th, or the last to the right. If you want blue-green, touch the first black to the left. Do you want red, and which red? Crimson-red? That is the 4th black. You have only... to know your clavier and know that blue is C and red is G etc. This you can acquire with three days practice"
En esta primera proposición hablaba de un instrumento de cinco octavas aunque como vemos en el cuadro posteriormente propuso su construcción con doce octavas. Se dice que comenzó la tarea de crearlo pero es casi seguro que nunca llegó a terminarla.
Rousseau dice en sus Confesiones sobre Castel al que conoció:"este hombre es un loco, pero buen hombre a fin de cuentas".
(Pido disculpas anticipadas por las incorrecciones musicales, matemáticas y físicas ya que son materias que claramente me desbordan pero me ha parecido una historia tan original la de Louis-Bernard Castel que no he podido resistirme a acercarla a los que la desconocían)
*Actualizo con unas imágenes de diseños basados en las ideas de Castel. Gracias Jafatron , besos..¿morados?
Had I the heavens’ embroidered cloths, Enwrought with golden and silver light, The blue and the dim and the dark cloths Of night and light and the half light, I would spread the cloths under your feet: But I, being poor, have only my dreams; I have spread my dreams under your feet; Tread softly because you tread on my dreams.
W.B. Yeats (1865–1939). The Wind Among the Reeds. 1899.
Si tuviera los bordados tapices del cielo, Tramados con luz dorada y plateada, El azul y lo tenue y los oscuros tapices De noche, luz y penumbra, Extendería los tapices bajo tus pies: Pero yo, que soy pobre, sólo tengo mis sueños; He extendido mis sueños bajo tus pies; Camina con cuidado porque caminas sobre mis sueños.
Se sienta delante de la hoja en blanco y prueba a inventarse un día más, algunas noches la única manera de confiar en que llegará el alba y el despertar es contarselo a ese trozo de papel inane, para que él también cobre vida ante sus ojos convertido en mariposa de primavera. Entonces se pregunta dónde acaba el artificio, el fingimiento, la quimera y comienza la verdad, el desaliento, la certeza. Mientras, se mira la palma de la mano abierta y comprende que el mundo no cabe en tan poco espacio, aunque, alguna noches, anhele atraparlo. O subirse a un árbol.
"En resumen, le había entrado esa manía de quien cuenta historias y nunca sabe si son más hermosas las que ocurrieron de verdad, y que al evocarlas traen consigo todo un mar de horas pasadas, de sentimientos menudos, tedios, felicidades, incertidumbres, vanaglorias, naúseas de uno mismo, o bien las que se inventan, en las que se corta por lo sano y todo parece fácil, pero después cuanto más se disparata más advierte uno que vuelve a hablar de las cosas que le han ocurrido y que ha comprendido en realidad viviendo."
Estando en el alambre una no sabe bien en que día vive, cree recordar que es el Día del Libro, para los catalanes Diada de San Jordi. Siendo madrileña es de imaginar que no espero rosas pero en cualquier caso me parece tan bello unir libros y flores que al final me dejo arrastrar por la fecha y elijo un soneto de William Shakespeare, mi favorito, como forma de convocar a los dioses del azar, invocando que lleguen rosas aunque estén plagadas de espinas...
Sonnet XLIII.
"When most I wink, then do mine eyes best see"
WHEN most I wink, then do mine eyes best see
For all the day they view things unrespected;
But when I sleep, in dreams they look on thee,
And darkly bright, are bright in dark directed.
Then thou, whose shadow shadows doth make bright,
How would thy shadow's form form happy show
To the clear day with thy much clearer light,
When to unseeing eyes thy shade shines so!
How would, I say, mine eyes be blessed made
By looking on thee in the living day,
When in dead night thy fair imperfect shade
Through heavy sleep on sightless eyes doth stay!
All days are nights to see till I see thee,
And nights bright days when dreams do show thee me.
Espero que peggy no se enfade por los retoques que voy a escribir. Hace unos días me mando un meme (aún recuerdo aquellos tiempos en que ninguno había tocado a mi puerta). Voy a ser un poco desobediente y contestaré el meme a mi manera, espero que por lo menos encontremos lugares comunes.
Hace diez años: Entonces ya era casi tan mayor como ahora, si miro hacia atrás tengo que buscar un punto que ancle con el pasado ¿Qué pasó hace diez años? Ni idea, aunque seguro que leía mucho más que ahora, tenía más tiempo y en casa había un ordenador sin conexión a internet, rebusco y al final encuentro algo, aquel año el Premio Nobel de Literatura era para Darío Fo... agua, reconozco que no he leído nada de él. El Cervantes para Cabrera Infante, tocado, he leído bastante de su obra pero me parece recordar que fue después. Se enciende la lucecita, me engancho a Paul Auster, por primera vez me acerco a su universo personal y quedo fascinada y seducida de la mano de "La trilogía de Nueva York". Además hay una novela recurrente en cualquier periodo de mi vida desde que cumplí los dieciocho años es, el "Ulysses" de James Joyce. Amén.
Hace cinco años: Creo que me costará menos trabajo, es el año del euro y del Prestige, y tengo dos criaturas de de un año. Robo tiempo al tiempo para poder leer, aún asi recuerdo una novela que me llamó la atención poderosamente "Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay" de Michael Chabon. Pese a todo el "Ulysses" sigue compartiendo mi mesilla con el despertador y la lámpara...
Hace un año: Cuánto más me acerco más difícil me resulta, en un año tengo muchas lecturas frescas, elijo al azar, una novela "Travesuras de la niña mala" de Vargas Llosa, literatura en estado puro. Por cierto, el "Ulysses" por fin duerme el sueño de los justos en una estantería, algún día pasará la revisión pero tal vez tenga que esperar los más de 15 años que he tardado en leerlo completo.
Ayer: Como siempre tengo tres o cuatro libros a medias, dependiendo del momento del día en mis manos aparece uno u otro. Supongamos que es por la mañana y voy en el metro, "El ruido y la furia" de William Faulkner, madreselvas y grillos, "Entonces solamente tú y yo entre la maledicencia y el horror cercados por la límpida llama".
Hoy: La noche en mi cama, mientras acude el sueño, "Cuatro poetas en guerra" de Ian Gibson, Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Federico García Lorca y Miguel Hernández, la placa en el nicho de Antonio Machado en Colliure, "ICI REPOSE ANTONIO MACHADO MORT EN EXIL LE 22 FÉVRIER 1939"
Cinco canciones: "Cancionero y romancero de ausencias" de Miguel Hernández, "Romancero gitano" de Federico García Lorca, "Canto general" de Pablo Neruda, "Coplas a la muerte de Don Rodrigo Manrique" de Jorge Manrique, "El cantar de Mio Cid".
Cinco lugares: "El paraíso perdido" de John Milton, "La isla del tesoro" de Robert Louis Stevenson, "Las peregrinaciones de Childe Harold" de Lord Byron, "La Iliada" de Homero, "El corazón de las tinieblas" de Joseph Conrad, "Don Quijote de La Mancha" de Miguel de Cervantes, vaya que eran cinco...¡Dónde cortar!
Cinco comidas: "Como agua para chocolate" de Laura Esquivel, "En busca del tiempo perdido" de Marcel Proust, "Platonov" de Antón Chejov, "El Buscón" de Francisco de Quevedo, "El Lazarillo de Tormes".
Cinco juguetes: "Rayuela" de Julio Cortázar, "El Aleph" de Jorge Luis Borges, "El jugador" de Feodor Dostoievski, "Metamorfosis" de Franz Kafka, "Las Mil y Una Noches"
Por supuesto no están todos los que son, pero si son todos los que están. No voy a pasar el meme a ningún incauto, si alguno gustosamente tiene a bien ofrecernos su visión estaremos encantados de poder leerla. Aunque no me resisto a dejar escrito que me encantaría que la niña Vailima nos deleitara con un meme parecido desde su sentido y sensibilidad para el arte, un lujo para nuestros ojos, dicho queda.