En el alambre como sonámbula, lectora de insomnios.
Tengo las hojas sueltas, desperdigadas, intentaré ir uniéndolas y que en el andar vayan casando unas con otras. Y si no combinan ni concuerdan tampoco importa, espero que la senda se descubra agradable mientras recogemos todas esas hojas.
"...Basta de preguntas. Son preguntas que dormían en el Averno: ¿por qué conjurarlas a la luz del día? Son grises y tristes y contagian su condición. No afirme usted que dos horas de vida son, sin duda alguna, más que dos páginas de escritura; la escritura es más pobre, pero más clara..."
"Luego llegó ese tierno telegrama, un elemento de consuelo para la noche, esa antigua enemiga (si no bastó, no ha sido realmente por culpa de usted, sino de las noches. Estas breves noches temporales casi podrían enseñarle a uno a temer la noche eterna)."
"Ayer te aconsejé no escribirme a diario. Hoy sigo opinando lo mismo; considero que sería un beneficio para ambos y vuelvo a aconsejártelo, con mayor insistencia aún ... Sólo que, por favor Mílena, no sigas mi consejo y escríbeme a diario. Me basta con unas pocas líneas, algo más breve que las cartas de hoy, dos líneas, una, una palabra ... pero el privarme de esa palabra me causaría un terrible dolor."
"He permanecido hasta la una y media de la mañana sobre esta carta, sin hacer nada más; pero la contemplaba y, a través de ella, te contemplaba a ti. A veces, y no en sueños, me parece verte con el rostro oculto por la cabellera; yo divido el pelo y lo aparto hacia derecha e izquierda. Tu rostro aparece, yo rozo tu frente y tus sienes y luego sostengo tu rostro entre ambas manos."
"¡A quién se le ocurrió que la gente puede mantener relaciones por correspondencia! Uno puede pensar en una persona ausente y puede tocar a una persona presente; todo lo demás supera las fuerzas humanas. Pero escribir cartas significa desnudarse ante los fantasmas, cosa que ellos aguardan con avidez. Los besos escritos no llegan a destino, son bebidos por los fantasmas en el camino. Y esa abundante alimentación hace que los fantasmas se multipliquen en forma tan desmesurada. La humanidad lo percibe y lucha contra eso; para eliminar en lo posible todo lo fantasmal que se interpone entre los hombres y para lograr una comunicación natural, para recuperar la paz de las almas, ha inventado el ferrocarril, el automóvil, el aeroplano. Pero ya es tarde; es obvio que esos inventos han surgido en plena caída. La otra parte es mucho más serena y fuerte: después del correo inventó el telégrafo, el teléfono, la telegrafía sin hilo. Los fantasmas no morirán de hambre, pero nosotros sucumbiremos."
Fragmentos de Cartas a Milena . Franz Kafka
Kafka tiene treinta y seis años cuando conoce a Milena Jesenská, ella tan sólo veinticuatro. Es Milena la que inicia la relación al ofrecerse, por carta, como traductora de su obra al checo (Kafka escribía en alemán). La misiva es respondida y la correspondencia crece. Las cartas dirigidas por Kafka a Milena cubren más o menos dos años, de 1920 a 1922. La comunicación se debilita por el reconocimiento de la enfermedad del escritor, la lejanía física de ambos, motivada por las estancias de Franz en sanatorios y balnearios para recuperar la salud y la imposibilidad de ella de abandonar a su marido, el escritor Ernst Polak.
Milena Jesenská y Franz Kafka tenían rasgos comunes que propiciaban la atracción mutua, pero otras facetas de sus personalidades los separaban. Franz Kafka era un hombre prudente, cauteloso, estrictamente honesto. Milena Jesenská, periodista, traductora, escritora, era una bohemia, disipadora y siempre dispuesta a violar las reglas con las que nunca se había identificado. En una carta al escritor Max Brod, Jesenská había escrito todavía en vida de Kafka: "Frank no tiene capacidad para vivir. Frank jamás podrá curarse. Es una persona obligada al ascetismo por su terrible lucidez, pureza e incapacidad de compromiso".
En el otoño de 1921, éste le entregó todos sus diarios, señal de estima y confianza, especialmente si se tiene en cuanta que nunca quería mostrar su trabajo a nadie, ni siquiera a sus editores. Poco antes le había dado los manuscritos de Desaparecido y de Carta al padre, y nunca le pidió que se los restituyera.
Milena en la Segunda Guerra Mundial ayudaba a los refugiados alemanes, huidos de Hitler. Tras la ocupación de las tierras checas por las tropas nazis el 15 de marzo de 1939, Milena se sumó a la lucha clandestina contra los ocupantes. Fue detenida por la Gestapo en noviembre de 1939 y recluída en el campo de concentración de Rawensbruck. Demacrada, aquejada de artritis y un doloroso eczema, en el campo de concentración Milena Jesenská contrae una grave enfermedad renal y fallece el 17 de mayo de 1944. Los nazis arrojaron sus cenizas a un lago vecino a Rawensbruck.
Milena Jesenská escribió para Franz Kafka en su muerte palabras como estas:
"Era un hombre clarividente, demasiado sabio para poder vivir, demasiado débil para querer luchar; pero su debilidad era la de los hombres nobles y rectos, que son incapaces de luchar contra el miedo, la incomprensión, la falta de amor y la hipocresía, y que conocedores de su incapacidad, prefieren rendirse avergonzando así al vencedor."
"Sus obras se caracterizan por la expresión de un sordo temor por los secretos desconocidos y la evidente inculpabilidad de la culpa entre los hombres. Fue un artista de conciencia tan escrupulosa que supo permanecer alerta donde los otros, los sordos, se sentían seguros."
Ficha Técnica Director: J. Searle Dawley y Thomas Alva Edison / Productor: Thomas Alva Edison / Guión: J. Searle Dawley, según la novela de Mary W. Shelley / Intérpretes: Charles Ogle (la criatura), Augustus Phillips (Frankenstein), Mary Fuller (Elizabeth) / Nacionalidad y año: USA 1910 / Duración y datos técnicos: 16 min. b/n tintado.
Una pequeña joya para la vista, la primera versión al cine del clásico literario de Mary Shelley. La escena de la creación es particularmente interesante. Valentí y Navarro nos la cuentan así: "Este momento se consiguió filmar con la ayuda de un maniquí dotado de un esqueleto movido por hilos y recubierto de papel maché, al cual se prendió fuego; luego, proyectando el celuloide en dirección contraria, se lograba crear la ilusión de que el muñeco brotaba del caldero y se recomponía por sí solo".(Frankenstein: el mito de la vida artificial, por Tomás Fernández Valentí y Antonio José Navarro. Madrid: Nuer, 2000.). Esta hecha para ser visionada en un kinetoscopio, el precursor del moderno proyector de cine.
Sé que la historia de la creación de Frankenstein o el moderno Prometeo es conocida por todos vosotros, sin embargo no puedo evitar dejaros una pequeña imagen escrita de una noche del mes de junio de 1816, bajo la centelleante luz de los relámpagos, a orillas del lago Leman,en la villa Diodati, se reunen un grupo de amigos con la intención de disfrutar del verano... Pero ¡qué amigos!. Lord Byron, el doctor John Polidori -compañero de viajes del escritor- y el matrimonio formado por Percy B. Shelley y su esposa Mary.
La jovencisima Mary, con apenas 19 años, crea una historia grandiosa que tiene más de filosofía que de relato de terror. Las resonancias bíblicas y trascendentales saltan en cada renglón de su cuento, y uno siente que Mary Shelley no quiso tanto asustar a sus compañeros de juego como hacerles plantearse su condición de seres creados por un Dios implacable e injusto. El doctor Frankenstein, transmutado en una especie de Dios, es un hombre angustiado por el alcance de su creación, esta es un ser tan dañido como indefenso, tan amoroso como despreciable, que se rebelará contra su creador como causante de su eterno sufrimiento.
Maravillosa novela gótica que se nutre del mito de Prometeo y bebe de las fuentes de "El Paraiso Perdido" de Milton, en la que una criatura, muy humana, nos dice:
"¿Es equitativo que yo sea juzgado como criminal, como el único criminal, cuando toda la raza humana pecó contra mí? ¿Por qué no odian a Félix, que rechazó con asco a su amigo desde la puerta? ¿Por qué no desprecian al rústico que quiso matar al salvador de su hija? ¡No! Ellos son virtuosos e intangibles. Yo soy miserable y abandonado, soy un aborto de la naturaleza, a mí se me debe despreciar y rechazar. Todavía me arde la sangre al recordar tanta injusticia."
Por último un gran recuerdo para la mejor versión cinematográfica del mito, la de James Whale, clásico del cine y que siempre me remite a una de las películas españolas también clásicas, "El espíritu de la colmena" de Victor Erice.
Hoy os traigo a un personaje especial a la pista del circo. Tiene méritos más que suficientes para ser en si mismo circo puro, Gaspar-Félix Tournachon, conocido para todos como Nadar. ¿Quién era Nadar? Es una pregunta difícil de responder, aeronauta, inventor, periodista, caricaturista, explorador y hasta agitador social, pero sobre todo, fotógrafo. Su biografía sería digna de cualquier novela, como ejemplo que uno de sus primeros trabajos fue el de secretario de Charles de Lesseps, hijo del constructor del Canal de Suez. Nacido en París en 1.820, aunque criado en Lyon, de donde era su familia. En 1.842, Nadar decide dedicarse al periodismo y a la caricatura y se traslada a París. Trabajando en la prensa parisina, estalla la Revolución de 1.848 y nuestro amigo Nadar parte con un grupo de exiliados a liberar Polonia, aunque no alcanzó su objetivo, ya que fue detenido al cruzar la frontera alemana y devuelto a París.
En 1.849 funda su propia publicación Revue Comique. En vista del éxito de sus caricaturas decide embarcarse en un proyecto especial, el Panteón Nadar, dónde recogería litografías de los personajes más célebres de la vida parisina. Así toma contacto con la fotografía, con la idea de realizar fotografías de los ilustres retratados y posteriormente hacer sus caricaturas. En 1.853 monta con su hermano Andre un estudio fotográfico, en al calle Saint-Lazare, que se convertiría en un referente para la intelectualidad parisina. Un año después ya tiene preparada la primera entrega del Panteón Nadar con notable éxito.
Charles Baudelaire yGustave Dore
Edouard Manety Victor Hugo
Y así podría haber seguido sus días pacíficamente Gaspar-Félix, pero una mañana de agosto de 1.858 decidió subirse a un gran globo aerostático, Le Géant, y tomar vistas de París y sus alrededores, desde una altura de 80 metros. Las primeras placas no se guardan ya que se contaminaban por el sulfuro de hidrógeno que despedía la válvula del globo. Casualmente, al intentar ahorrar combustible y cerrar la válvula, consiguió placas correctas. Se convirtió así en el pionero de la fotografía aérea. Unido a este interés aeronáutico, hay que mencionar su relación con Jules Verne. Ambos fundaron la Sociedad para la Investigación de la Navegación Aérea. La famosa novela "Cinco semanas en globo" de Verne está claramente inspirada en esa pasión de Nadar, y también en "De la Tierra a la Luna", homenajea a su amigo, dando al protagonista de la novela el apellido de Ardan, anagrama (a los que tan aficionado era Jules Verne) de Nadar.
Pero tampoco acaban aquí las aventuras de nuestro admirado Gaspar-Félix. Después de un pleito con su hermano, había trasladado su estudio al número 35 del bulevar Des Capucines. Allí se celebraría una exposición que supondría un hito en la historia de la pintura. En 1.874 tuvo lugar en Paris la primera exposición de los impresionistas. Estos habían sido rechazados por el Salón de París y no encontraron mejor lugar para exponer que el taller de Nadar. Si bien es cierto que, aunque me hubiera gustado clasificarle como mecenas artístico, el apoyo del fotógrafo a este acontecimiento fue fruto de la casualidad, ya que los bajos del estudio se alquilaban para albergar exposiciones. De esta manera Gaspar-Félix quedó unido a los nombres de Edgar Degas, Paul Cezanne, Claude Monet, Pierre-August Renoir y Camille Pissarro.
Quedan pequeñas historias de Gaspar-Félix por salir a la pista, como que fue también el primero en fotografiar las catacumbas de París o el primero en realizar una entrevista con fotos, en concreto al químico Michel-Eugène Chevreul. Pero no quiero cansaros y si mostraros un personaje especial o, siquiera, recordároslo.
Seguro que cuando el 21 de marzo de 1.910 el viejo fotógrafo falleció a los 90 años, tenía una sonrisa burlona dibujada en sus labios... ¡Había sobrevivido a todos los personajes del Panteón Nadar!
Jules Verne dijo de su personaje Miguel Ardan en "De la Tierra a la Luna": "Dotado de una naturaleza exuberante, lo veía todo grande, excepto las dificultades y los hombres...Era un bohemio del mundo de lo maravilloso, amigo de aventuras sin llegar a aventurero...". Sin lugar a dudas estas palabras se podrían aplicar al gran Nadar.
"Pero el amor, esa palabra... Moralista Horacio, temeroso de pasiones sin una razón de aguas hondas, desconcertado y arisco en la ciudad donde el amor se llama con todos los nombres de todas las calles, de todas las casas, de todos los pisos, de todas las habitaciones, de todas las camas, de todos los sueños, de todos los olvidos o los recuerdos. Amor mío, no te quiero por vos ni por mí ni por los dos juntos, no te quiero porque la sangre me llame a quererte, te quiero porque no sos mía, porque estás del otro lado, ahí donde me invitás a saltar y no puedo dar el salto, porque en lo más profundo de la posesión no estás en mí, no te alcanzo, no paso de tu cuerpo, de tu risa, hay horas en que me atormenta que me ames (cómo te gusta usar el verbo amar, con qué cursilería lo vas dejando caer sobre los platos y las sábanas y los autobuses), me atormenta tu amor que no me sirve de puente porque un puente no se sostiene de un solo lado, jamás Wright ni Le Corbusier van a hacer un puente sostenido de un solo lado, y no me mires con esos ojos de pájaro, para vos la operación del amor es tan sencilla, te curarás antes que yo y eso que me querés como yo no te quiero. Claro que te curarás, porque vivís en la salud, después de mí será cualquier otro, eso se cambia como los corpiños. Tan triste oyendo al cínico Horacio que quiere un amor pasaporte, amor pasamontañas, amor llave, amor revólver, amor que le dé los mil ojos de Argos, la ubicuidad, el silencio desde donde la música es posible, la raíz desde donde se podría empezar a tejer una lengua. Y es tonto porque todo eso duerme un poco en vos, no habría más que sumergirte en un vaso de agua como una flor japonesa y poco a poco empezarían a brotar los pétalos coloreados, se hincharían las formas combadas, crecería la hermosura. Dadora de infinito, yo no sé tomar, perdoname. Me estás alcanzando una manzana y yo he dejado los dientes en la mesa de luz. Stop, ya está bien así. También puedo ser grosero, fájate. Pero fijate bien, porque no es gratuito.
¿Por qué stop? Por miedo de empezar las fabricaciones, son tan fáciles. Sacás una idea de ahí, un sentimiento del otro estante, los atás con ayuda de palabras, perras negras, y resulta que te quiero. Total parcial: te quiero. Total general: te amo. Así viven muchos amigos míos, sin hablar de un tío y dos primos, convencidos del amor-que-sienten-por-sus-esposas. De la palabra a los actos, che; en general sin verba no hay res. Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al verse. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto. Pero estoy solo en mi pieza, caigo en artilugios de escriba, las perras negras se vengan cómo pueden, me mordisquean desde abajo de la mesa. ¿Se dice abajo o debajo? Lo mismo te muerden. ¿Por qué, por qué, pourquoi, why, warum, perchè este horror a las perras negras? Miralas ahí en ese poema de Nashe, convertidas en abejas. Y ahí, en dos versos de Octavio Paz, muslos del sol, recintos del verano. Pero un mismo cuerpo de mujer es María y la Brinvilliers, los ojos que se nublan mirando un bello ocaso son la misma óptica que se regala con los retorcimientos de un ahorcado. Tengo miedo de ese proxenetismo, de tinta y de voces, mar de lenguas lamiendo el culo del mundo. Miel y leche hay debajo de tu lengua..."
Podría haber elegido cualquier otro fragmento de "Rayuela", el famoso beso del capítulo 7, la descripción de la rayuela del 36, el capítulo 14 y su juego entre Pérez Galdós y el propio Horacio, el conocido glíglico del capítulo 68 y así una interminable lista, porque "Rayuela" ya se ha convertido en un clásico, con poco más de 40 años, pero para mi esta novela es una obra de amor y humor, elegí amor, soy una Julieta no elegida.
No voy a comentar nada sobre la obra, porque sobrepasaría mis limitadas aptitudes, cada uno de los que la hemos leido tenemos nuestra propia "Rayuela", con el orden y la medida que nos pareció mas perfecto en ese caos ordenado que Julio Cortázar decidió regalarnos. Y las palabras, esas perras negras, se mueven del lado de allá, del lado de acá y de otros lados, componiendo una cadena precisa parecida al uróboros.
Por último pediros disculpas por los enlaces, he escogido los que pensé que mejor se adaptaban a la idea que Cortázar quería transmitirnos. Si alguno de vosotros posee una edición profusamente comentada es probable que no coincidan mis pequeñas notas, pero, al fin y al cabo, esta es mi rayuela.
La tristeza me invade, por eso quiero matarla a colores. Tristes noticias me tendrán alejada del cuaderno, no serán muchos días, porque para bien o para mal regresaré a él, si la tristeza se marcha para seguir con el camino empezado y si se instala para poder combatirla con palabras. En los instantes que consiga burlarla pasearé por vuestro bellos jardines, como casas en Cagnes.
Hoy parece que le he hecho una finta al destino y en este juego he ganado. No es correcto, gano yo en paz, en felicidad, en tranquilidad, pero en realidad gana Carlos en vida. En el pequeño hilo que nos une a esta realidad a veces aparecen tramos deshilachados, y allí estamos sujetándonos, los de arriba gritando :"¡Agárrate bien! ¡No te sueltes!". Y el que esta sujeto a la soga parece desfallecer por momentos, hasta que en un instante preciso su mano pasa al otro lado del trecho medio roto, y entonces respiramos, ha pasado el momento de debilidad, el hilo ha estado a punto de romperse, lo peor ha terminado y ahora sólo queda seguir escalando por la cuerda hasta encontrar el próximo tramo donde volvamos a jugarnos la vida sin red.
La funámbula ha vuelto, más funámbula que nunca, el alambre me espera y a vosotros la pista del circo. Espero seguir distrayendo a los espectadores de este pequeño simulacro circense, entre tanto, gracias, gracias a todos, a la divina y bella comedianta, al caballero gascón, a la gata cinéfila y nómada, al naúfrago que no llega y al caballero delacroix que llegó, al erótico sin dueño, al fantasma escribidor, a la veleidosa llena de vida, al dragón buscado y perseguidor. Gracias, porque en este mundo de imágenes, para mi las palabras siguen valiendo el peso del corazón.
El título de esta hoja suelta traerá a la mente de quien lo lea diferentes evocaciones. Para algunos sonará un cuarteto de Schubert, para otros las imágenes de una magnífica película desfilarán ante sus ojos, para bastantes estallará el fogonazo de un grabado de Durero (Dürer, para mi maestra y amiga Vailima) e incluso, una pequeña mezcla de todo esto. Lo primero que recuerdo es la película (lo siento soy de la generación audiovisual, el cine es mi séptimo arte). Tengo imágenes sueltas de un gran impacto, recuerdo como me conmovió, como interioricé esa historia, como Paulina me sacudió emocionándome. La segunda presencia es la música de Schubert, unida y ligada íntimamente con la película, el cuarteto para cuerda romántico "La muerte y la doncella" (si estais interesados en oirla es el D810 de su catálogo), aunque no imaginéis una película romántica por la música que la acompaña. Y por último Durero, tiempo después de ver la película y disfrutar con la música llegué por casualidad a este grabado.
Tampoco me dejo indiferente, y cuando alguna vez he querido retornar a verlo me ha supuesto volver loco a Mister Google. ¿Cual es la razón? Sencilla, no se llama "La muerte y la doncella", por lo menos para el mundo anglosajón (mi dominio del alemán es nulo), sino "Coat of Arms with Skull" que vendría a ser "Escudo de Armas con Cráneo". Sinceramente, me parece más bella la denominación con que apareció por primera vez ante mis ojos, y con ese bautismo renovado os presento el grabado.
Hoy quería representaros la eterna lucha del bien y el mal. Los que conocéis la película entenderéis mejor porque quería utilizarla para escribir sobre el fino hilo que separa bondad y maldad, o mejor aun, las enhebra y une. Para el resto no quiero comentar nada, sólo una pequeña recomendación, acudir a verla, ante una pantalla, en un televisor, en vuestro ordenador, pero dejaros llevar de la mano de Roman Polanski en esta historia de horror y amor.
"Lolita, ligth of my life, fire of my loins. My sin, my soul. Lo-lee-ta: the tip of de tongue taking a trip of three steps down the palate to tap, at three, on the teeth. Lo.Lee.Ta".
Porque hay días en que quisiera ser Lolita deseada.
"De pronto vio a Sonia a su lado. Se había acercado en silencio y se había sentado junto a él. Era todavía temprano y el fresco matinal se dejaba sentir. Sonia llevaba su vieja y raída capa y su chal verde. Su cara, delgada y pálida, conservaba las huellas de su enfermedad. Sonrió al preso con expresión amable y feliz y, como de costumbre, le tendió tímidamente la mano. Siempre hacía este movimiento con timidez. A veces, incluso se abstenía de hacerlo, por temor a que él rechazara su mano, pues le parecía que Rodia la tomaba a la fuerza. En algunas de sus visitas incluso daba muestras de enojo y no abría la boca mientras ella estaba a su lado. Había días en que la joven temblaba ante su amigo y se separaba de él profundamente afligida. Esta vez, por el contrario, sus manos permanecieron largo rato enlazadas. Rodia dirigió a Sonia una rápida mirada y bajó los ojos sin pronunciar palabra. Estaban solos. Nadie podía verlos. El guardián se había alejado. De súbito, sin darse cuenta de lo que hacía y como impulsado por una fuerza misteriosa Raskolnikof se arrojó a los pies de la joven, se abrazó a sus rodillas y rompió a llorar. En el primer momento, Sonia se asustó. Mortalmente pálida, se puso en pie de un salto y le miró, temblorosa. Pero al punto lo comprendió todo y una felicidad infinita centelleó en sus ojos. Sonia se dio cuenta de que Rodia la amaba: sí, no cabía duda. La amaba con amor infinito. El instante tan largamente esperado había llegado. Querían hablar, pero no pudieron pronunciar una sola palabra. Las lágrimas brillaban en sus ojos. Los dos estaban delgados y pálidos, pero en aquellos rostros ajados brillaba el alba de una nueva vida, la aurora de una resurrección. El amor los resucitaba. El corazón de cada uno de ellos era un manantial de vida inagotable para el otro. Decidieron esperar con paciencia. Tenían que pasar siete años en Siberia. ¡Qué crueles sufrimientos, y también qué profunda felicidad, llenaría aquellos siete años! Raskolnikof estaba regenerado. Lo sabía, lo sentía en todo su ser. En cuanto a Sonia, sólo vivía para él."
Estas palabras son parte del epílogo de "Crimen y castigo" de Fedor Dostoievski, las he recogido porque para mi esta novela, dónde el conflicto moral es sublime y la crudeza escalofriante, con personajes atormentados que encuentran la salvación a través del sufrimiento, nos da a sus lectores una última esperanza de alcanzar el bien y la felicidad usando un magnífico instrumento, el amor. Disculpadme por mi ingenuidad, pero aun creo que el amor es el único camino para la dicha, el único capaz de redimirnos.
Como dice la gata cinéfila"E nunca choveu que non escampara" , y por si acaso me permito añadir que tengo abierto el paraguas. Vamos a sacudirnos la melancolía por hoy de la mano del color de Vincent. Y de Paul, claro. Cuando Van Gogh llega a Arlés procedente de París, estaba enfermo. Desde mediados de mayo hasta mediados de septiembre estuvo alojado en el establecimiento de los Ginoux, y seguramente entre ellos surgió una buena amistad. Cuenta Van Gogh sobre este retrato de Marie Ginoux a su hermano Theo en noviembre de 1.888 : "Además, tengo en fin una Arlesiana; una figura (tela de 30) esbozada en una hora; fondo limón pálido, la cara gris, el vestido negro, negro negro, de azul de Prusia completamente crudo. Se apoya sobre una mesa verde y está sentada en un sillón de madera anaranjada..."
"La Arlesiana"
Ambos esposos regentaban el "Café de la Gare" (Café de la Estación), situado en el número 30 de Place de Lamartine, el establecimiento de los Ginoux, según Vincent explica a Theo, es un café de noche, muy corriente en aquella época, que permanecía abierto las veinticuatro horas del día. Paul Gauguin también pinta su arlesiana.
"Café Nocturno en Arlés".
Existen dos versiones de La Arlesiana, una, "Madame Ginoux con libros", y otra "Madame Ginoux con guantes y sombrilla". Vincent hace referencia en sus cartas sólo a uno de ellos, que, por el color del rostro, suponemos que es el que aparece más arriba. Se cree que Van Gogh se inspiró en un dibujo que Gauguin había hecho en noviembre de 1.888 de la señora Marie Ginoux. En junio del año 1890, él escribirá a Gauguin "me alegra mucho que usted me exprese su elogio del Retrato de la Arlesiana, hecho a partir de un dibujo suyo, al cual he tratado de ser fiel pero tomando la libertad, sin embargo, de interpretarlo por medio de un color que sea conforme al carácter sobrio y al estilo de dicho dibujo. Tómelo como una obra de ambos, resumen de los meses que trabajamos juntos”.
Sin embargo, por las fechas en que Vincent escribe a Theo, también podrían haber trabajado con la misma modelo juntos, que habría posado para los dos.
La arlesiana de Vincent se nos aparece como una dama, los libros que aparecen en la obra la encuadran en un marco burgués y culto, con aspecto de mujer soñadora, amable. Aunque no es hermosa, aparece con un atractivo indudable, en cierto modo “maternal”. Gauguin baja del pedestal a la artesiana, se nos aparece como la propietaria de una taberna, o peor aun, de un burdel. Su expresión es cínica y hasta cierto punto, despreciativa. Nos la muestra asociada a una iconografía muy propia de la segunda mitad del siglo XIX que recoge un tipo de mujer solitaria, en un café, tomando bebidas alcohólicas, y de vida degradada por el alcohol y la prostitución, como “La absenta” de Degas, “La bebedora de ajenjo” de Picasso o “Agostina Segatori en el café Tambourin" del propio Van Gogh.
En cualquier caso quería mostraros la diferencia entre ambos y sobre todo, como se entremezclan sus estilos, Van Gogh, el realista, idealiza la modelo mediante un esfuerzo de imaginación, e introduce elementos simbólicos como los libros, en tanto que Gauguin, el abstracto e imaginario, pinta un cuadro realista, con colores locales, que podría enmarcarse en la pintura costumbrista de principios del siglo XX.
Sólo queda un gran problema si tuvierais que elegir uno, ¿con cuál os quedaríais?