La funámbulaEn el alambre como sonámbula, lectora de insomnios. Tengo las hojas sueltas, desperdigadas, intentaré ir uniéndolas y que en el andar vayan casando unas con otras. Y si no combinan ni concuerdan tampoco importa, espero que la senda se descubra agradable mientras recogemos todas esas hojas. |
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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Malabaristas.
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| WHEN most I wink, then do mine eyes best see |
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| For all the day they view things unrespected; |
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| But when I sleep, in dreams they look on thee, |
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| And darkly bright, are bright in dark directed.
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| Then thou, whose shadow shadows doth make bright, |
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| How would thy shadow's form form happy show |
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| To the clear day with thy much clearer light, |
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| When to unseeing eyes thy shade shines so!
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| How would, I say, mine eyes be blessed made |
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| By looking on thee in the living day, |
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| When in dead night thy fair imperfect shade |
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| Through heavy sleep on sightless eyes doth stay!
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| All days are nights to see till I see thee, |
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| And nights bright days when dreams do show thee me. |
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(Veo mejor si cierro más los ojos
que el día entero ven lo indiferente;
pero al dormir, soñando te contemplan
y brillantes se guían en lo oscuro.
Tú, cuya sombra lo sombrío aclara,
si ante quienes no ven tu sombra brilla,
¡qué luz diera la forma de tu sombra
al claro día por tu luz más claro!
¡Ay, qué felicidad para mis ojos
si te miraran en el día vivo,
ya que en la noche muerta, miro, ciego,
de tu hermosura la imperfecta sombra!
Los días noches son, si no te veo,
y cuando sueño en ti, días las noches.)

La curiosidad me puede y leyendo sobre sinestesias y Kandinsky, aparece ante mis ojos un nombre que desconozco, Louis-Bertrand Castel. Y poco a poco se va construyendo el personaje. Louis-Bertrand Castel (1.688-1.757) era un matemático francés. Nacido en Montpellier a los 15 años ingresa en la orden de los jesuitas y después de terminar sus estudios en la Escuela de Saint-Stanislas en Toulouse, completa su formación en varios colegios jesuitas del sur de Francia. Interesado en las matemáticas y la física, algunos de sus escritos llegan a manos del Padre Tournemine, editor de "Mémoires pour l'Histoire des Sciences et des Meaux Arts", revista perteneciente a los jesuitas. Este habla con el general de la orden para que traslade a Castel a París, donde ejerce como profesor del Colegio Louis-le-Grand y editor experto en matemáticas y física de la revista anterior.
En 1.724 como resultado de sus intereses científicos publica su primer libro "Traité de physique sur la pesanteur universelle des corps", en él recoge las doctrinas de la mecánica de Newton mientras que rechaza sus procesos físicos, dando su peculiar idea sobre la gravedad, él cree que la gravedad de los cuerpos los incita al descanso, mientras que los espíritus restablecen sin cesar el movimiento. Dejando aparte sus ideas sobre la física o la mecánica, lo que de verdad me interesó de este peculiar y visionario personaje, fue la aparición de una carta suya dirigida al director de la publicación Mercure de France en noviembre 1.725. En dicha carta Castel propone realizar un clavecín, clavicordio o clavicémbalo hecho para la vista, que devuelva los sonidos sensibles y presentes a los ojos como lo son en los oídos, de modo que un sordo pueda gozar y juzgar la belleza de una música tanto como el que oye. Reinterpreta las teorías acústicas de Athanasius Kircher, llegando a una serie de conclusiones sobre las analogías entre color y sonido, básicamente que el color es producido por vibraciones como el sonido y, así, sonido y luz son manifestaciones distintas del mismo fenómeno físico. En la siguiente tabla se refleja la correspondencia entre las teclas de su "clavecin oculaire" y los colores:
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El mismo Castel describía como se podría tocar su instrumento:
"Do you want blue? Put your finger on the first key to the left. Do you want the same only I degree lighter? Touch the 8th note. If you want it 2 degrees, or 3 degrees..., touch the 15th, or 22nd, or 29th, or the last to the right. If you want blue-green, touch the first black to the left. Do you want red, and which red? Crimson-red? That is the 4th black. You have only... to know your clavier and know that blue is C and red is G etc. This you can acquire with three days practice"
En esta primera proposición hablaba de un instrumento de cinco octavas aunque como vemos en el cuadro posteriormente propuso su construcción con doce octavas. Se dice que comenzó la tarea de crearlo pero es casi seguro que nunca llegó a terminarla.
Rousseau dice en sus Confesiones sobre Castel al que conoció:"este hombre es un loco, pero buen hombre a fin de cuentas".
(Pido disculpas anticipadas por las incorrecciones musicales, matemáticas y físicas ya que son materias que claramente me desbordan pero me ha parecido una historia tan original la de Louis-Bernard Castel que no he podido resistirme a acercarla a los que la desconocían)
*Actualizo con unas imágenes de diseños basados en las ideas de Castel. Gracias Jafatron , besos..¿morados?
Diseño de Gilles-Edme Guyot (1.706-1.786)

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Diseño de Johann Gottlob Kruger (1.715-1.759)

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Recibo un encargo de Fanshawe y, aunque me pareció difícil al principio, un día despues me parece casi imposible. He acudido a amigos y familiares y me doy cuenta de lo poco que me conozco (pese a que en alguna frase diga lo contrario). Despues de darle vueltas, gracias a mi cerebro y los de los aledaños, consigo tres de mis frases más típicas, eso si, no sé si crípticas:
"En serio, deberías hacerlo"
(Prueba de mi infinito afán de mangoneo, a cualquier proyecto que me presenten los amigos e incluso los conocidos, aunque no sea proyecto sino una mera información sobre posibilidades, mi respuesta es siempre esta o parecida. Esto me demuestra que también debería de aplicarme yo el dicho, se ve que el hecho de que los demás corran con el riesgo no me supone ningún impedimento, tratándose de mi, es otro cantar...)
"Si, si, si, si, si,..."
(Respuesta afirmativa elevada a la enésima potencia. No me vale un único adverbio afirmativo, que quede claro que es que si. Por cierto, nunca es no, no, no, no)
"En este momento de mi vida creo que ..."
(Utilizo el "creo", pero claramente sobra, estoy segura de la segunda parte que acompañe a esta frase, la uso pensando en lo que he vivido y en que tengo la experiencia suficiente para poder afirmar lo que sea, lo que no deja de ser curioso, ya que esta misma "coletilla" la utilizaba cuando tenía 20 años, momento en el que me creía a pies juntillas que mi experiencia de la vida era insuperable... Sigo igual de ignorante)
Ahora os toca a vosotros ¿qué tres frases crípticas os definen?
Me hace ilusión, que queréis que os diga, mi primer “meme” y ¡encima es literario! El estupendo narrador de historias Charles me manda una invitación, y la abro y desato como si fuera un regalo en una caja con lazo rojo.
El “meme” en cuestión consiste en:
“reproducir el quinto párrafo de la página 123 del libro que esté leyendo en este momento”
Y bien que lo siento por vosotros… el libro que estoy leyendo andaba de estante en estante desde tiempo inmemorial, esperando la ocasión propicia (que cuando se trata de horror nunca nos llega). Pero con el nuevo año le di la oportunidad de dejar de mirarme acusadoramente desde una de las librerías. Normalmente compagino más de un libro pero en este caso he dejado aparcadas mis costumbres, creo que le debo una visita en solitario y con total atención.
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“Archipiélago Gulag” de Alexandr Solzhenitsyn, que, como era de esperar, me esta resultando duro y cruel, pero la toma de contacto con la realidad vivida por otros seres humanos es necesaria en muchas ocasiones para darnos cuenta del valor de nuestra pequeña vida.
No quiero extenderme sobre el libro (sobre todo porque no lo he terminado), y os transcribo una parte del párrafo primero, en esa página en concreto sólo hay dos párrafos, así que me tomo la licencia de escoger unas frases del párrafo más extenso:
“Aquel Diario era la expresión de mis pretensiones de escritor. Yo no confiaba en la fuerza de nuestra asombrosa memoria, y durante la guerra procuraba anotar todo cuanto veía –aunque esto no era lo más grave- y todo cuanto oía decir a la gente. Pero las opiniones y relatos, tan naturales en la primera línea de fuego, aquí en la retaguardia, adquirían un matiz rebelde y olían a húmeda cárcel para mis compañeros del frente. Y para que al juez de instrucción no le diera por sudar la gota gorda ante mi Diario de guerra, ni extrajera de él un filón que pudiese perjudicar a la libre tribu del frente, me arrepentía sólo lo necesario, y empezaba a ver claramente mis desviaciones políticas hasta donde hacia falta hacerlo. Estaba ya agotado de caminar por el filo del cuchillo, hasta que vi. que, afortunadamente, no traían a nadie para carearlo conmigo; hasta que, al cuarto mes, todos los cuadernos de mi Diario de guerra fueron arrojados a las infernales fauces de la estufa de la Lubianka. Con ello desaparecía otra novela en Rusia, para convertirse en doradas espinas, mientras de la chimenea más alta salían volando negras mariposas de hollín.”
Y haciendo caso a la tarea de envolver el regalo y mandarlo a otros pobres incautos, intento encontrar a cinco compañeros de este mundo bloguero que me lean:
La Gata Vagabunda, C.Martín, Jafatron (que parece que ha vuelto a pasear por este mundo cibernético), Fanshawe y la chica del trapecio. ¡Ahí os queda eso!
Termina el año, seguramente puedo guardarlo en el cofre de los años vividos en el límite de velocidad (en algunos momentos he pensado que me quedaba sin puntos del carnet). Es curioso como algunos años pasan sin pena ni gloria por nuestro calendario vital, mientras que otros nos cambian la cabeza de sitio, la acomodan en cualquier parte y nos dejan pasear por los días sin cabeza. Gran parte de las ocasiones este "ir sin cabeza" va acompañado de otro curioso fenómeno, llevamos el corazón fuera del pecho, entre las manos, como una viscera ofrecida a algún Dios cruel. Asi he recorrido los meses, con la cabeza perdida en cualquier rincón y el corazón entregado. Logicamente con tal desaguisado era de esperar que tropezara más de una vez, cayendo por no ver el suelo y dejando que se lastimara lo que llevaba entre las manos. Lo mejor de todo es que no me arrepiento, por algún lugar oculto y secreto debe de andar mi cabeza y mi corazón sigue a la intemperie. Estoy pensando ponermelo sobre los hombros, a ver que pasa... Mientras seguiré esperando, aun creo en dragones, caballeros y princesas.
Y asi, con el corazón por cabeza, gracias a todos, por dejarme leer vuestros secretos, por compartir conmigo vuestro saber, por hacerme reir en muchas ocasiones, por conseguir emocionarme hasta las lágrimas en otras, por estar tan cerca en tanto espacio, por seducirme con vuestras palabras. Aunque sigo "descabezada", hago el esfuerzo de ponerme la cabeza en su sitio sólo para desearos Feliz Navidad.

(Espero que podais escuchar el lieder aqui )
| AM MEER Das Meer erglänzte weit hinaus Im letzten Abendscheine; Wir saßen am einsamen Fischerhaus, Wir saßen stumm und alleine. Der Nebel stieg, das Wasser schwoll, Die Möwe flog hin und wieder; Aus deinen Augen liebevoll Fielen die Tränen nieder. Ich sah sie fallen auf deine Hand Und bin aufs Knie gesunken; Ich hab von deiner weißen Hand Die Tränen fortgetrunken. Seit jener Stunde verzehrt sich mein Leib Die Seele stirbt vor Sehnen; Mich hat das unglücksel'ge Weib Vergiftet mit ihren Tränen. | JUNTO AL MAR El mar refulgía a lo lejos En el último crepúsculo; Estábamos junto a la solitaria casa del pescador Sentados callados y solos. La niebla subió, las aguas se hincharon, Las gaviotas volaban aquí y allá; De tus ojos, tiernas, Corrieron lágrimas. Las vi caer sobre tu mano Y he caído de rodillas; De tu blanca mano he bebido Ansiosamente las lágrimas. Desde aquella hora se consume mi cuerpo Mi alma muere de deseo; La funesta mujer me ha envenenado con sus lágrimas. |
Heinrich Heine "Buch der Lieder"
Schubert, Heine y Friedrich, hoy no necesito palabras.

Siempre me ha gustado hilar lo que me rodea. Si tuviera que elegir un personaje mitológico seguramente me quedaría con la tejedora Aracne a pesar de su desdichado final. Lo que veo, lo que siento, lo que escucho, lo que toco y hasta lo que degusto, se haya unido por finos hilos y disfruto tirando de ellos, voy pasando mis dedos por cada uno y me van transportando de un lugar a otro. Algunas veces hasta llego al mismo punto de partida después de haberme perdido por mil vericuetos. Tranquilos, hoy cortaré el hilo antes de que ocurra eso.
Hace tiempo vi una película magnífica "La vida secreta de las palabras" de Isabel Coixet. Es una película intimista, compuesta al principio más por silencios y elipsis que por lo que ocurre delante de nuestros ojos, para ir poco a poco desnudándose ese silencio, poblándose de los por qués y de las razones, dándonos las claves, llenando el mutismo de palabras. Es una película de amor (¿qué esperabais?) pero también es mucho más que eso, es un alegato contra la tortura y las guerras, es la superación del pasado y aprender a vivir en el presente, y rebosa sensibilidad y emoción sin caer en la sensiblería, porque es dura y tierna a la vez. En esa película oí hablar por primera vez de un libro, "Cartas de la monja portuguesa" . Pensando en como me impactó la película a los dos días no pude evitar ir a buscar el libro en cuestión.
El libro esta compuesto por cinco cartas que la monja portuguesa de convento de Beja, Mariana Alcoforado (Beja, 1640-1723) había escrito a Noel Boutton de Chamilly, conde de Saint-Léger, capitán de la caballería francesa que había participado en el asedio de Ferreira. Su historia es curiosa. El texto apareció por primera vez en 1.669 en París. Se trataba de un pequeño volumen, de ciento ochenta y dos páginas. El título aparecía en francés "Lettres d'amour de la religieuse portugaise" pero un subtítulo aclaraba que se trataba de una traducción. Las cartas habrían sido escritas entre diciembre de 1.667 y junio de 1.668. Publicadas originalmente de manera anónima en Francia por Claude Barbin, parece que adaptadas al francés por Gabriel Joseph de Lavergne, conde de Guilleragues, quien también, según varios investigadores de la obra, es candidato a ser el verdadero autor de las cartas, siendo en realidad el amorío entre la monja y el militar una historia de ficción inventada por Lavergne.
En 1.665, Portugal está en guerra con España. Francia se alía con el reino luso y numerosas tropas galas llegan a Portugal. En 1.665, y con veinticinco años de edad, un suceso trastorna la vida de Mariana Alcoforado, conoce al Conde de Chamilly. El campo de ejercicios de la tropa se encuentra a la vista del convento, y las monjas contemplan frecuentemente desde los balcones y ventanas a los soldados durante el entrenamiento. El encuentro entre los amantes es facilitado por el hermano de Mariana, Baltasar, compañero de tropa de Noël-Bouton. Se cree que entre ellos el romance se mantuvo durante un año, de 1.665 a 1.666. Leyenda o realidad, obra de la imaginación de un escritor francés o misivas abandonadas por la mano de Mariana, las cinco cartas de amor manifiestan la tristeza y el dolor de un amor imposible. Las cartas describen con belleza y precisión el estado de enamoramiento y erotización del espíritu, el proceso que va desde la esperanza y la imaginación excitada hasta la dolorosa constatación de no ser correspondida en el arrebato amoroso. Mariana pierde todo pudor y se desnuda emocionalmente para el amado.
"¡Oh!¡Pobre de mí!¡Soy digna de lástima por no poder compartir mis penas contigo y verme sola, completamente sola, ante tanta desventura!. Este pensamiento me mata y muero de terror de pensar que jamás hayas gozado lo suficiente de nuestros placeres. Ahora sí conozco la falsedad de tus sentimientos. Me engañaste cada vez que me dijiste que tu mayor placer era estar a solas conmigo. Debo sólo a mis impertinencias tus desvelos y arrebatos. A sangre fría te hiciste el propósito de iniciar este incendio en que me abrasaste toda. No consideraste mi pasión, sino como una victoria, sin que jamás tu corazón hubiera sido conmovido entrañablemente. ¿Serás tan infame y tan indelicado, como para nunca haber sabido gozar de mis éxtasis? ¿Y cómo es posible, si no fuese así, que con tanto amor no hubiera podido hacerte completamente feliz? Lloro, sólo por el amor que te tengo, las delicias infinitas que has perdido. ¿Por qué fatalidad no quisiste disfrutarlas? ¡Ah! Sí las conocieses, hallarías, sin duda, que son más deliciosas que la satisfacción de haberme engañado, y te habrías dado cuenta de que somos más felices y más tiernos amando ardientemente...que siendo amados"
(Carta tercera)
"Al devolverle sus cartas, guardaré cuidadosamente las dos últimas y volveré a leerlas muchas más veces de lo que leí las primeras, como una medida para no recaer en mis flaquezas. ¡Ah! ¡Cuánto me han costado estas y cuán feliz habría sido si hubiese aceptado que yo lo amase para siempre! Sé muy bien que todavía les presto mucha importancia a mis quejas y a su infidelidad; pero recuerde que me he prometido un estado más tranquilo y que he de alcanzarlo, o que he de tomar contra mí alguna decisión desesperada, ¡qué conocerá sin mucha pena! Pero de usted no quiero nada más. Soy una estúpida al repertirle las mismas cosas tantas veces. Es menester que lo deje y que no piense más en usted. Creo, así mismo, que no volveré a escribirle ¿Acaso tengo obligación de rendirle cuentas de mi vida?"
(Final de la quinta y última carta)
En España este texto sufrió la prohibición de la Inquisición en 1781 prima classis auctorum prohibitorum, es decir, autor cuyas obras actuales o futuras están todas condenadas en principio. Se las acusó de ser "cartas de un amor torpe, lascivo, sacrílego; unas cartas que componen un arte complejo de amor más perjudicial que el de Ovidio, con expresiones no obscenas ni groseras, pero tan vivas, tan afectivas y tan patéticas en los sentimientos fogosos de la sensualidad, que son capaces de encender este pestilente fuego en los ánimos de más candor." Hasta finales del siglo XIX no fueron conocidas en suelo español.
Escribía Rilke sobre las cartas de la monja que tradujo al alemán: "¿Cómo resistirnos a la admiración que se apodera de nosotros cada vez que leemos estas cartas? Así está completo en las palabras de esta monja todo el sentimiento, su expresión y cuanto hay en él de inexpresable. Y su voz carece de destino, como la del ave."
Y tirando un poco más del hilo llegamos a Henri Matisse. Él ilustró, entre otros, en 1.946 este bello epistolario, presentándonos a una novicia en tonos marrones como sus hábitos, rodeando el texto de flores y frutas. Aun espero algún hombre que rompa los moldes y me regale las palabras de Sor Mariana regadas por los pinceles de Matisse.
Para crear un círculo perfecto, aunque al comienzo escribí que no lo haría pero la carne es débil, entre los libros ilustrados por Matisse esta el magnifico Jazz, y si quereis oir una voz perdida en el blues escuchar a Anthony and the Johnsons, que, curiosamente, forma parte de la banda sonora de "La vida secreta de las palabras" con una bellisima canción "Hope there's someone" ...

¿Yo, María?
"Absorto e incierto
y sin conocer,
floto en el mar muerto
de mi propio ser
Me siento pesar
porque agua me siento...
Te veo oscilar,
vida-descontento...
De velas privado...
La quilla virada...
El cielo estrellado
frío como espada.
Soy cielo y soy viento...
Soy barco y soy mar...
Que no soy yo siento..
Lo quiero ignorar."
Fernando Pessoa. Cancionero
No sé muy bien la razón, pero se me han hermanado Pessoa y Lang...

En la pista del circo no podía faltar, el "pan mío de cada día", Auster y el azar. Podría haber elegido cualquiera de sus obras para traerle a participar en este pequeño juego lúdico, pero "La noche del oráculo", es un buen ejemplo del hacer literario de Paul Auster. Una novela dentro de una novela dentro de otra novela, para mi este libro siempre será "El cuaderno azul". Es tan recomendable como todos los de su autor, siempre que queramos leer y algo más. Experimentar, cuestionarnos, preguntarnos y algunas veces respondernos, sentir y ser transportados a su mundo inquietante y sublime. Comienza con la angustia por la página en blanco de un escritor, después de una vivencia personal implacable, para continuar enmarañándose, dejando al lector que desentrañe el camino. Se dan las claves conocidas para los lectores de Auster, una historia original e increíble, casualidades y fatalidades, la inclusión de notas en el propio texto convertidas en una especie de hipertextos (que podríamos comparar fácilmente con los hipervínculos propios de la red de redes), las referencias literarias expresas o encubiertas (Dashiell Hammet, H.G. Wells, Charles Dickens). En resumen, una de esos textos que nos hacen leer ávidamente para llegar al desenlace y que, en el fatídico momento en que descubrimos que apenas nos quedan un puñado de páginas para acabarlo, quisiéramos volver al comienzo con el conocimiento sobre el mismo tan inmaculado como las hojas del cuaderno de tapas azules de Sydney Orr, recién comprado en "El Palacio de Papel".
La foto de la portada del libro, reproducida al comienzo, es de Andreas Feininger, el puente de Brooklyn, ese barrio neoyorquino tan recurrente en Paul Auster, poseedora de ese aspecto futurista a pesar de estar tomada en la década de los 40. En algún momento estoy segura de poder vislumbrar a King Kong sobre el Empire State, atacado por los humanos, defendiéndose instintivamente, sin terminar de entender lo que esta ocurriendo, fascinado por una rubia...
Me gusta esta foto, esa luz, ese frío, el contraste entre la ciudad iluminada y el negro y profundo Hudson. Feininger empezó su trayectoria profesional como arquitecto, formándose en la Bahaus, tal vez por eso las escenas que capta con su cámara que contienen como componente central un elemento arquitectónico tienen esa visión tan particular, una síntesis de lo estético y lo social, lo privado y lo publico, el interior y el exterior. Si os ha gustado Feininger, aquí tenéis una excelente muestra de su obra fotográfica.
Y cerrando el círculo de Auster, en el fondo del sombrero de copa del mago, aparece Dickens:
"Eran los mejores tiempos, era la peor época, la edad de la sabiduría, el ciclo de la estupidez, la fase de la creencia, la etapa de la incredulidad, la estación de la Luz, la hora de las Sombras, era la primavera de la esperanza, el invierno de la desesperación, lo teniamos todo por delante, nada había frente a nosotros..."
(He tomado la transcripción según aparece en "La noche del oráculo" editada por Anagrama y con traducción de Benito Gómez Ibáñez, seguramente el comienzo de "Historia de dos ciudades" de Charles Dickens no lo recordeis exactamente asi, si alguno estais interesado podeis descargar en elaleph.com la inmortal novela de Dickens)