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La funámbula

El agente provocador

<h3>El agente provocador</h3>

"Fue entonces cuando alzó ella los ojos. Le sorprendió sobremanera lo límpidos que se veían los suyos. Por un instante, nada más se dijeron. Luego, él deslizó un brazo entre los barrotes. Ella quería tocarle, pero no lo hizo. Ese impulso, sin embargo, ya no la abandonó. Fue haciéndose, por el contrario, más y más fuerte.
Fue una experiencia rayana en lo sobrenatural. Nicole no hubiera sabido decir que sentía. Desde luego, no era compasión por él. Ni por si misma. Era, más bien, como un ahogo. Era, sorprendentemente, como si fuese a desvanecerse. En ese instante se dio cuenta de que, a despecho de cuanto hubiera podido decir de él en las últimas semanas, le había amado desde el momento en que le conoció y le amaría por siempre.
Se trataba, más que de una emoción, de una sensación física. Como si los barrotes estuvieran imantados y la atrajesen hacia ellos. Avanzó una mano y la descansó en el brazo que el tendía, y uno de los agentes se adelantó y le dijo: ‘Nada de contactos.'"

Poco podría decir que no sonara a repetición sobre Norman Mailer. En estos días posteriores a su fallecimiento se ha ensalzado su obra literaria y periodística (su vida y sus actitudes en multitud de ocasiones ni para devotos como yo tiene posibilidad de loa y alabanza, no nos engañemos), estudiado sus conexiones con Truman Capote, John Dos Passos o William Faulkner o examinado su mérito como biógrafo o ensayista, sin dejar de constatar todos los medios su provocadora conducta vital.

La primera novela que cayó en mis manos de Mailer fue "Los desnudos y los muertos". Recuerdo que empecé a leerla con cierta prevención y prejuicio. Por una parte tenía un lío mental entre Arthur Miller, Henry Miller y Norman Mailer, supongo que por la similitud fonética de sus apellidos, así que no tenía claro si iba a leer una historia atormentada y trágica de la clase media americana, una novela erótica y antipuritana o... Ni idea, no tenía ni idea de quien era Norman Mailer, así que tampoco podía conceptuar su obra. Cuando me quedó clara su temática estuve tentada de no comenzar la lectura. No me gustaban por aquel entonces las novelas bélicas, la guerra no me parecía tema de ficción y prefería leer sobre ella en ensayos que, absurdamente, creía más serios y realistas. Según iba desgranando la historia de la patrulla comandada por el Sargento Croft en Anopopei iba quedando desdibujada mi realidad y me veía inmersa en la sinrazón de la guerra, de la muerte, de la salvación en la paradoja de la no existencia, un lugar donde no había víctimas ni verdugos. Creo que con aquellas páginas rudas y crueles aprendí mucho más de la guerra, de cualquier guerra, que con todos los libros anteriores o posteriores que he leído sobre conflictos bélicos.

Luego fue fácil dejarse llevar por "Los tipos duros no bailan" o "La canción del verdugo", a la que pertenecen los retazos que incluyo. He elegido esta porque me hipnotiza la capacidad de cambiar de registro dentro de la propia novela, contraponiendo vidas ordenadas y abiertamente burguesas con otras inadaptadas y violentas. Este contraste salta ante nuestros ojos incluso de manera puramente formal, las cartas que Gary Gilmore escribe a Nicole son edulcoradas en numerosas ocasiones, deslizándose en ellas entre el sexo puro y la ñoñez del adolescente enamorado. Sus acciones, extremadamente feroces y sangrientas a menudo, en cambio son descritas por Mailer con frialdad y una cierta asepsia:

"Gilmore aplicó la ‘Browning' a la cabeza de Jensen.
-Éste -dijo- es por mí.
Y disparó.
-Y éste otro, por Nicole.
Y repitió el disparo.
El cuerpo respondió a cada uno de ellos.
Se levantó entonces. La sangre manaba en abundancia y se extendía sobre las baldosas con una rapidez impresionante. Parte de ella le alcanzo los bajos del pantalón.
Salió de los servicios y, los billetes en el bolsillo, la caja del cambio en la mano, cruzó el distribuidor de refrescos, cruzó ante el teléfono mural y salió de aquella gasolinera, notable por su limpieza."

Descanse en paz el humano e imperfecto Mailer, nosotros mientras podamos seguiremos bailando en el ring de sus palabras, con los guantes puestos y los pies ligeros.

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10 comentarios

mamíasmías -

.
también a reseñar su muy interesante 'PICASSO, retrato del artista joven'.

yo AHORA MISMO me estoy leyendo, acaba de salir en Anagrama, su último, EL CASTILLO EN EL BOSQUE sobre la infancia de... Adolf Hitler

impresionante
.

ladydark -

Coronel póngase usted a ello, merece la pena (respecto al enlace, es mi cuaderno el que gana al aparecer usted en ese huequecito, se lo aseguro)
Anna creo que ese es el mejor piropo que pueden darme, que alguien se sienta movido a curiosear gracias a lo que traigo a estas hojas.
anarkasis este maldito trabajo me tiene muy atada pero voy sacando huecos para no echaros tanto de menos.
churra estoy segura de que no te decepcionara con esa sensibilidad que derrochas a raudales encontraras en Mailer el punto exacto de sentimiento.
Herri ahora soy yo la que se apunta a Grossman, ya te contaré que tal transcurre nuestra primera cita :).
Itoiz un abrazo y gracias por pasar por aqui a pesar del poco tiempo.
Charles estoy pensando que con tantos buenos lectores dispuestos a acercarse a "los desnudos y los muertos" vamos a tener que hacer un club de lectura y comentario de la novela :)
Javier me ha gustado mucho ese adjetivo, dignidad, creo que le pega a Mailer.

Javier Luján -

Sin duda merecido homenaje a un escritor digno.
un saludo.

Charles de Batz -

Da gusto pararse a descansar aquí y aprender un poquito más sobre estas cosas que tanto nos gustan y tan poco tiempo nos ocupan, desgraciadamente.

No he leído "Los desnudos y los muertos", pero creo que eso no va a durar mucho.

Salud

itoitz -

Excelente articulo.
Un saludo.

Herri -

Siempre habrá algún rencoroso que intentará rebajar su categoría por sus acciones personales más rechazables, pero al final lo que nos quedará de él es su literatura.
Al hilo de lo que comentas sobre las novelas bélicas, me acaba de ocurrir lo que comentas con "Vida y destino" de Vasili Grossman
Hermoso recuerdo el que nos dejas de Mailer.

churra -

Pues no he leido nada de Mailer aunque si algunas cosas sueltas sobre La canción del verdugo.
Pues me lo apunto .
Un beso

anarkasis -

"..ni idea de quien es Norman Mailer, así que tampoco podría.." añadir algo. Pero no me quedo sin tirarle de las orejas a quien te tenga tan entretenida tanto tiempo sin postear y regalarnos estos tiernos balazos en la sien.pre un abrazo

Anna -

Gracias ladydark, hace tiempo que ya no veo portadas de libros, veo a quien me los ha recomendado.
Y me gusta :-)

Coronel Kurtz -

Excelente articulo, funambula. Yo leí a Mailer hace mucho y, desde luego, no tengo tu memoria como para acordarme de algo más allá de que me gustó. No he leído "Los Desnudos y los muertos" pero pinta de maravilla. Lo anoto en la lista.
Por cierto, gracias por el enlace. Es un honor.
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