En el alambre como sonámbula, lectora de insomnios.
Tengo las hojas sueltas, desperdigadas, intentaré ir uniéndolas y que en el andar vayan casando unas con otras. Y si no combinan ni concuerdan tampoco importa, espero que la senda se descubra agradable mientras recogemos todas esas hojas.
Evocado por el cielo gris que amanece en Madrid esta mañana recuerdo la que fue para mi la exposición de este verano, Nicolas de Staël en La Pedrera. El afortunado azar consigue que una pequeña anotación pendiente sobre Staël desde hace meses termine por unirse a la realidad visual (ya que no táctil, y no por falta de deseos, delante de la obra de Staël uno siente la necesidad de acercarse y tocar, y alejarse y volver a acercarse, como en un juego secreto propuesto por el artista al espectador). Recorriendo los pasillos y salas que la componen siento al principio una leve incomodidad, preguntándome si aquellas imágenes que guardo en la memoria no han sido sublimadas por el "personaje", creador de ellas. Tal vez mi debilidad por los artistas de vidas imposibles, de tormentosas relaciones y finales trágicos, ha dotado de genialidad y belleza a cuadros meramente rutinarios. Pero esa sensación pasa levemente, en apenas unos minutos, sin ser consciente de ello, quedo atrapada por la magia que emana de las paredes donde reposan, como insectos atrapados pero llenos de vida, mil cielos de todas las formas y colores posibles, incluso de los imposibles, referencias a botellas en volúmenes increíbles, mujeres inacabadas y completas con sutiles trazos, futbolistas de todas las nacionalidades congelados en el vértigo del movimiento. Fruto de esa fascinación es el cambio que ha sufrido esto que ahora escribo, aquella anotación pendiente versaba sobre un pintor y su relación con el mundo que habitaba, su biografía y sus amigos, su obra y su final, esta sólo intenta trasmitir torpemente mi paseo por un mundo encantado, cautiva durante un tiempo del ilusionista Staël.
"Me gustaría escribir con la misma soltura de una de tus pinceladas, pero no sé. Ante la certeza y las dudas de tu pintura, vacilo y no me salen las palabras. En casi todo lo que hiciste se reconoce tu mano, como una voz familiar en la habitación contigua. Al mismo tiempo, muchos de los últimos cuadros representan la ausencia: el desnudo azul reclinado, pintado sin modelo en 1955; una mujer al otro lado de las montañas y tú delante del glaciar. Un par de meses después te suicidaste. Cerraste con llave la puerta del estudio, te subiste a la azotea y te tiraste."
"Nicolás de Staël, dejándonos entrever su barco impreciso y azul, volvió a partir hacia los mares fríos, a los que se había aproximado, niño de la estrella polar." René Char.
Yo también pude pasear por la exposición de Staël en La Pedrera, marco incomparable que creaba ese fantástico contraste entre las formas geométricas del pintor y las suaves curvaturas de Gaudí. Me impresionó, estando cerca de los cuadros, la fuerza de sus pinceladas que llegaban casi al relieve, y sin embargo, al alejarme y volver la vista atrás, toda esa brusquedad se suavizaba y las formas eran más formas, el cuadro cambiaba. Me pareció a veces que Staël tuvo que pintarlos con un pincel de 25 metros... Lo dicho, una exposición llena de contrastes entre formas y colores, y a la vez entre continente y contenido. Y gratis. Vuelves fuerte Lady, me alegro. Un beso.
Te identificas con lo creado en expansiva fuerza de color, interioridad, vibraciones. Logras transmitir tus sensaciones. Por ese logro, se percibe al otro lado esa belleza...
No importa el cambio que haya podido sufrir esto que has escrito. Mejor así: me quedo con el paseo, con lo que recolectaste inspiradamente, explorando esas brisas de color.
Coincido con Charles. Me olvido de lo que pudo ser y me quedo con este post que nos regalas y que después de mucho tiempo sin visitaros, he podido leer relajadamente. Me quedo con tus impresiones, ésas que conviertes en palabras tan bien puestecitas. Para los que vivimos lejos (ja) y no tenemos la oportunidad de pasearnos por exposiciones y museos con normalidad, nos vienen bien estos ojos tuyos. un abrazo
Ha sido un gusto pasear contigo por la exposición de La Pedrera y hacer un alto en una noche con mucho trabajo atrasado. Me uno a Vailima en el grupo de periféricos necesitados. Buen comienzo del otoño.
pero que sosidad, Se sube a la terraza y se tira, se tira ¿y ya está?... se tira a un equipo que futbol.. se tira la televisión se tira un rato pensando...y bueno, luego va y ya bien pensado, pues se tira.
Podriamos concluir que un cambio radical de estilo hacia el action-art no te creas que es bueno. Hace menos daño el tabaco.
Indudablemente su vida y muerte pueden dar para un buen comentario, siempre podrás hacerlo, pero ahora no nos has privado de tu visita e impresones, lo cual agradecemos. A mí que no sublimo la obra de Staël por sus andanzas me encanta, aunque solamente he podido ver su obra en el Thytassen.
Supongo que decir que no conocía al tal Staël constituye una aberración casi imperdonable, pero lo cierto es que en cuestión de arte moderno soy un analfabeto total. Imagino que porque nunca he conseguido comprenderlo y, por tanto, nunca me ha gustado. En cualquier caso, siempre me gusta ver como la gente disfruta con el arte, y eso transmites funámbula. El primer cuadro me parece muy curioso. Con pocos trazos consigue un doble efecto de paisaje y mujer reposando. Muy interesante. Un saludo
Evocar a J.Berger es un acierto.Es tan lúcido crítico de arte como gran "novelista"-social.Obras suyas como "Puerca tierra" deberían leerse para hacernos reflexionar el sentido del campo, su abandono y lo que ha conllevado la industrialización. Como poeta tiene algunos muy bellos que como este de DESPEDIDAS bine podrían aplicarse a Nicolas de Stäel. Despedidas Los huéspedes mas alegres han partido/desaparecieron las verdes engalanaduras,/la luz sin sombra condona/la escarcha negra de los cristales.//Donde amantes y hierbas/gastaron sus semillas/en grietas de hierro/ahora el hielo hace las camas.//Pero no te complazcas en la pena,/ojo de ratón del petirrojo,/silencio reptante,/estas cautelosas líneas,//en sus circunloquios/son silenciosos testigos/del constante/usufructo del hombre. (Páginas de la herida, Ed. Visor, Traducción Pilar Vázquez)
Siempre he pensado que el arte no es nada sin sus espectadores , tu nos trasmites tus sensaciones , a los que no pudimos ver los cuadros , y yo me fijo de tus neuronas espejo , esas que captan y reflejan la belleza .