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La funámbula

Delitto e castigo

"De pronto vio a Sonia a su lado. Se había acercado en silencio y se había sentado junto a él. Era todavía temprano y el fresco matinal se dejaba sentir. Sonia llevaba su vieja y raída capa y su chal verde. Su cara, delgada y pálida, conservaba las huellas de su enfermedad. Sonrió al preso con expresión amable y feliz y, como de costumbre, le tendió tímidamente la mano.
Siempre hacía este movimiento con timidez. A veces, incluso se abstenía de hacerlo, por temor a que él rechazara su mano, pues le parecía que Rodia la tomaba a la fuerza. En algunas de sus visitas incluso daba muestras de enojo y no abría la boca mientras ella estaba a su lado. Había días en que la joven temblaba ante su amigo y se separaba de él profundamente afligida. Esta vez, por el contrario, sus manos permanecieron largo rato enlazadas. Rodia dirigió a Sonia una rápida mirada y bajó los ojos sin pronunciar palabra. Estaban solos. Nadie podía verlos. El guardián se había alejado. De súbito, sin darse cuenta de lo que hacía y como impulsado por una fuerza misteriosa Raskolnikof se arrojó a los pies de la joven, se abrazó a sus rodillas y rompió a llorar. En el primer momento, Sonia se asustó. Mortalmente pálida, se puso en pie de un salto y le miró, temblorosa. Pero al punto lo comprendió todo y una felicidad infinita centelleó en sus ojos. Sonia se dio cuenta de que Rodia la amaba: sí, no cabía duda. La amaba con amor infinito. El instante tan largamente esperado había llegado.
Querían hablar, pero no pudieron pronunciar una sola palabra. Las lágrimas brillaban en sus ojos. Los dos estaban delgados y pálidos, pero en aquellos rostros ajados brillaba el alba de una nueva vida, la aurora de una resurrección. El amor los resucitaba. El corazón de cada uno de ellos era un manantial de vida inagotable para el otro. Decidieron esperar con paciencia. Tenían que pasar siete años en Siberia. ¡Qué crueles sufrimientos, y también qué profunda felicidad, llenaría aquellos siete años! Raskolnikof estaba regenerado. Lo sabía, lo sentía en todo su ser. En cuanto a Sonia, sólo vivía para él."

Estas palabras son parte del epílogo de "Crimen y castigo" de Fedor Dostoievski, las he recogido porque para mi esta novela, dónde el conflicto moral es sublime y la crudeza escalofriante, con personajes atormentados que encuentran la salvación a través del sufrimiento, nos da a sus lectores una última esperanza de alcanzar el bien y la felicidad usando un magnífico instrumento, el amor. Disculpadme por mi ingenuidad, pero aun creo que el amor es el único camino para la dicha, el único capaz de redimirnos.

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8 comentarios

ladydark -

Vailima, si estoy romántica, pero voy a ir sacando el paraguas...
En el fotograma, otra soñadora, mal camino llevamos :)
Charles no lo conocía pero me parece una reflexión magnífica y muy al hilo de lo que nos cuenta Dostoievski, y de mi vena romántica claro :)
anarkasis tu siempre tan práctico. y conciso :P
Capitán Pescanova unos la buscamos y otros la esperan, lo único que me pone de mal humor es pensar que mientras unos andamos como locos detrás ella, a otros les cae del cielo... va a ser por eso, lo mismo tendría que dejar de buscarla y que me encuentre, ¡quién pudiera!

Capitán Pescanova -

Leer u oír el nombre Sonia o Sonja me hace pensar automáticamente en el amor. Yo también quiero encontrar la felicidad.

anarkasis -

en la adolescencia me intentaron sodomizar con ese ladrillo tras cometer un pecado inombrable...
- O te lees este...
Osea ese que citas, o,..
Lo tomé entre mis tiernas manos, lo abrí, por cualquier sitio, y empezé a leer y tras un rato me entró tal sopor que
con indignación y mala leche lo cerré, tomé la alternativa, la bíblia, al que seguramente mi preceptor no quería avocarme y tras un mes de lectura, le devolví el libro, guasón me preguntó:
- ¿que sacó usted de ahí?
- Pues al final lo matan, que se entere.

Charles de Batz -

Curiosamente hace poco leí -¿se puede hacer publicidad?- "Carta Blanca" de Lorenzo Silva y me llamo la atención el resumen que de él se hace en el que se dice:

"el hombre despojado en que se ha convertido se reencontrará con su pasado y descubrirá que no puede escapar de él, porque las huellas que deja en el alma la verdadera entrega a otro son las que nos conforman, las que guían nuestro sino, marcado inevitablemente por el desencanto, el conocimiento de los límites de la crueldad humana y el refugio del amor contra todo, frente a todo, como única redención y salida."

El refugio del amor. Así es.

No se porque pero, quiza por ser reciente, me ha venido esto a la cabeza.

Salud y ánimo.

En el fotograma -

Veo a ese amor, humano, lejos de la parafernalia de los cultos
(está en los pliegues del amor metafísico, también..., creo).
Sí, Ladydark.

Vailima -

Estás muy romántica últimamente, Lady. El amor es el único camino hacia la dicha, dices.
El amor compartido, claro.
El amor compartido y con una vida económicamente saneada, claro.
El amor compartido y una vida económicamente saneada y salud, claro.
ahhhhh, tres cosas hay en la vida: salud, dinero y amor...

ladydark -

Fanshawe para mi es un halago, aunque cuando despierto me doy de bruces contra el suelo, no quiero cambiar. Cada caida me ha enseñado algo, sobre todo a encajar mejor los golpes, "Tengo estos huesos hechos a las penas
y a las cavilaciones estas sienes..."
(Guiño para amigos el título ;))

fanshawe -

Ingenuidad dice, lo que eres es una soñadora. Ahora te lo tomas como insulto o como halago, según te venga :)

Por cierto, bonito detalle el título del post...
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