En el alambre como sonámbula, lectora de insomnios.
Tengo las hojas sueltas, desperdigadas, intentaré ir uniéndolas y que en el andar vayan casando unas con otras. Y si no combinan ni concuerdan tampoco importa, espero que la senda se descubra agradable mientras recogemos todas esas hojas.
Gracias por la Catedral de noche y el Moneo guiñándole un ojo, por la cena murciana y el no sé que beber del jueves. Por la lluvia fina de una noche, esa que no mojaba. Por la sensación de libertad respirada a pequeños sorbos en la terraza del Arqueológico, por la foto robada al Belén de Salzillo, por la quietud sólo interrumpida por mis pasos en el Bellas Artes. Por las historias de niños que veraneaban al lado del mar, por los adolescentes que besaban a sus novias en un mirador que mañana no estará, por los desayunos de sol tibio, por los pájaros que despiertan por las mañanas, por el cactus del Oeste que conocí mucho antes de ir. Gracias por el Campo de Cartagena y el Cabo de Palos. Por el Mar Menor y el Mayor, por ponerlos a mis pies sin zapatos de cristal. Por los molinos sin dueño, por la Torre Ciega, por las mil fotos intentadas y robadas, por recorrer un mercado flamenco en mitad de la nada. Por el caldero, el asiático y los vinos. Por conseguir que estuviera seria en una foto, por las carcajadas sin remedio ni contención, por no quitarte la barba por mi sólo capricho. Gracias por la siesta y la penumbra, por el sol luminoso y la luna llena, por la lechuza que voló sobre mi cabeza. Por el pez gigante del estanque, por intentar asaltar un teatro romano a las doce de la noche atravesando la calle más oscura que conocí. Por las murallas, el Casino, aquel palacio y el Ayuntamiento. Gracias por lo que guardaste en el bolsillo, por mostrarme vida en un soplo, por tirar por la borda las tristezas, por dejarme tus ojos para mirar, por no hacer preguntas ni esperar respuestas y por todas esas cosas que no te escribo.
¡Pero qué enamoraíta está mi niña! tanto, tanto, que se nos descubre en cuerpo y alma. un abrazo con beso de esos que nos damos las mujeres y que tanta envidia dan a los hombres. ...espera, todavía oigo los violines
anarkasis besos de las fotocopias y míos que por cierto dicen que a ver cuando la tita anarkasis las lleva al cine :P. Fans es que me siento asi, nueva, como si hubiera salido del caparazón, con muchas ganas de todo, era un buen momento para quitar máscaras, ¡se acabó la impostura! Mil besos Al. Vailima que jodía jajaja, que no mujer, que no, que no hay tanto amor, hay muchas ganas de que pasen cosas... aunque no dejo de oir violines y hasta flautas, un besazo. Enrique gracias y aprovecho para recordarte que tenemos unos cafés pendientes ahora que parece que hace sol, un beso. Vere me apunto el armagnac, demasiado tiempo en la oscuridad, me hacia falta sol y mar. Gracias por ese abrazo sentido.
Rastreando por fin llegué, y veo que en un momento especial, casi mágico. Os pido permiso para acomodarme y disfrutar de lo que aquí pueda aprender. Gracias y que paseis buen día.
Te has olvidado de dar las gracias por que te dejaran jugar horas y horas con mi columpio favorito!!!!! A todo esto, deja de hacer balances económicos leche... que queremos verte!!!
Te "ODIA" este esperpento mordoriano de tus entrepaños.
gracias a ti por este fantástico blog, lo he descubierto hoy buscando datos de la obra de Waterhouse y me he quedado ya para siempre colgada. Gracias otra vez