
Leo a mi amiga Vailima y recuerdo cuanto hablan las paredes de la Alhambra. La "Qal'at al-hamra" (Fortaleza Roja), según la leyenda, nos narra en sus muros páginas de la historia, de la poesía, de la ciencia.
Como ella se ha acercado a la Alhambra desde las matemáticas yo voy a intentarlo desde la poesía. Ibn Zamrak (1.333 - 1.393), llamado el poeta de la Alhambra, dejó su impronta por diversos rincones de la construcción. En el conocidisimo Patio de los Leones, en el borde de su taza octogonal se halla esculpida la siguiente casida del poeta andalusi:
"Bendito sea Aquél que otorgó al iman Mohamed
las bellas ideas para engalanar sus mansiones.
Pues, ¿acaso no hay en este jardín maravillas
que Dios ha hecho incomparables en su hermosura,
y una escultura de perlas de transparente claridad,
cuyos bordes se decoran con orla de aljófar?
Plata fundida corre entre las perlas,
a las que semeja belleza alba y pura.
En apariencia, agua y mármol parecen confundirse,
sin que sepamos cuál de ambos se desliza.
¿No ves cómo el agua se derrama en la taza,
pero sus caños la esconden enseguida?
Es un amante cuyos párpados rebosan de lágrimas,
lágrimas que esconde por miedo a un delator.
¿No es, en realidad, cual blanca nube
que vierte en los leones sus acequias
y parece la mano del califa, que, de mañana,
prodiga a los leones de la guerra sus favores?
Quien contempla los leones en actitud amenazante,
sólo el respeto contiene su enojo.
¡Oh descendiente de los Ansares, y no por línea indirecta,
herencia de nobleza, que a los fatuos desestima:
Que la paz de Dios sea contigo y pervivas incólume
renovando tus festines y afligiendo a tus enemigos!"
Una razón más para que sea una de las grandes maravillas del mundo.